Intuición Capítulo 2

Hola! Buen inicio de semana para todos!! Estoy algo animada, pese a que tengo un montón de cosas que hacer. Pero como hice ayer tarea de dos días el día de hoy he podido quedarme un poco más de tiempo en casa para poder publicar Yey! 
Bueno... he notado que no aumentamos los comentarios mmmm... saben que es lo curioso? Que tenemos la misma cantidad de vistos! No sé si es por falta de interés, no saben hacerlo en el nuevo formato del blog o... no sé u.u
Pero bueno... mientras pienso en cómo hacer para que comenten..., seguiré publicando por mí y por aquellos que no se olvidan de dejar su pequeño pero muy apreciado comentario (gracias).
Un abrazo

Capítulo Dos



Seguía siendo aterrador verle. Aunque hubo un tiempo en que no le importaba perderse en esos ojos, poco comunes, así como ser víctima de su atención.
Su familia le había llamado loco, tonto y toda clase de adjetivos por estar encantado con tener un poco de la atención de esos ojos. Por más que fueran bellos siempre venían con un sentimiento de peligro, nada bueno parecía venir cuando esos ojos se enfocaban en alguien.
—Sebastián —dijo su nombre con su profunda voz.
No recordaba escucharlo de esa manera, pero bueno, había pasado diez años desde la última vez que se vieron. La última vez había visto a un chico de miembros alargados y delgaduchos, con una expresión llena de suspicacia. Cabello rubio alborotado, mejillas constantemente sonrojadas y rodillas raspadas pues prefería andar en shorts.
Pero ahora tenía frente a un hombre, lejos del chico que había sonreído como tonto cuando le dio su primer beso.
—Veo que has cambiado… —dijo mirándole, sin atreverse a acercarse. Estaban casi a diez pasos uno del otro, pero a Sebastián le parecía demasiado cerca o tal vez demasiado lejos—. Creí que me mintieron —explicó sin poder apartar su mirada—. Cuando dijeron que un federal con ojos de gato había entrado al pueblo.
Lo vio sonreír casi con altanería, seguramente feliz de seguir causando estragos en su pueblo de nacimiento. Sus manos metidas en sus bolsillos mostrando que estaba nervioso, aunque trataba de ocultarlo, mostraba que no había cambiado del todo. Su cabello peinado de un lado casi cubriendo uno de sus ojos le daba un misterio casi innecesario, con solo estar parado en el medio de la acera con su metro ochenta era suficiente.
Edward Taylor siempre había sido el mayor misterio del pueblo, incluso cuando apenas tenía siete años. El que volviera después de tanto tiempo era una sorpresa, pero también algo que cualquiera conociéndolo, pensaría iba a pasar en algún momento. Edward no era de los que dejaba asuntos pendientes, iba a volver.
Solo que no esperaba verlo cuando parecía que su vida finalmente estaba acomodándose.
—Sebastián —repitió, casi como si no supiera que decir. Tal vez tenía demasiado en la mente. Tal vez, simplemente, no tenía valor de hablarle después de tanto tiempo.
Bufó.
Siempre había sido valiente para muchas cosas, pero cobarde para las importantes.
—Algunas cosas no cambiaran jamás —dijo dándose la vuelta.
Había sido un tonto por ir a buscarle, aunque le había dicho a su tía que solo quería cotillear un poco. Ella sabía que iba por su necesidad de verle, que el pensamiento de que Edward hubiera vuelto era suficiente para ponerle a mil. Aunque era una estupidez. No importaba cuando intentaba convencerse de que no sentía nada, que lo había olvidado, la verdad estaba en el latido errático de su corazón.
Edward era la razón por la que no podía ser feliz.
El gran amor de su vida. El hombre que lo había arruinado.
—¡Sebas, espera!
Lo escuchó intentando seguirle, incluso pudo sentir la intensión de poner su mano sobre su hombro. Pero no le dio la oportunidad y se alejó casi corriendo. Podía parecer infantil, pero la verdad es que no podía evitar alejarse con el dolor de la fatal despedida aún en su mente. Poco importaba que los cotillas del pueblo estuvieran pronto comentándolo. Estaba acostumbrado.
Edward había vuelto, pero no por sus deseos infantiles de que volviera y le pidiera que regresaran a ser pareja. Edward era un agente federal a cargo de las desapariciones.
Sus ojos se nublaron un segundo, pero se obligó a dejar de pensar en ello. De nada servía que se lamentase el pasado, ambos eran hombres adultos con vidas hechas y un futuro por delante. Un futuro que Edward había decidido, y ese no lo iban a tener juntos.
Sebastián podía superarlo, lo había hecho antes y verlo de nuevo no iba a cambiar los diez años lejos.

Se movió con pasos lentos alrededor de la casa de la tercera víctima, ignorando la mirada de los oficiales que le acompañaban. También ignorando a aquellos que habían estado en la secundaria con él. Necesitaba concentrarse, enfocar su mente en el caso. Aunque era algo difícil cuando no podía dejar de pensar en la mirada triste de color chocolate.
Sebastián.
Cerró los ojos dejando que el suave viento acariciase su rostro, respiró profundo e intento aislar en su mente todo lo demás. Ver a Sebastián no había estado entre los contras que tenía con la idea de volver, de alguna manera su mente había bloqueado la presencia del hombre en el pueblo. Había sido un tonto. Claro que Sebastián estaría en el pueblo, siempre había dicho que su mayor deseo era tener una pequeña casa y un par de niños. Sebastián siempre había sido apegado al hogar y consideraba ese pueblo el lugar adecuado para formar una familia.
La que se suponía tendrían juntos.
Volvió a moverse, aunque sus ojos estaban cerrados, sus pasos pesados, como si caminara en el lodo. Los oficiales siguieron a Edward con la mirada, notando como los hombros del agente parecían haber perdido su fuerza. Su rostro de un pálido fantasmal.
Edward Taylor siempre había sido el raro del pueblo, pero cuando tuvo a al menos seis oficiales siguiéndole dentro del bosque como si fueran sus perros guardianes. Todo subió de nivel cuando llegó a un pequeño riachuelo, aproximadamente a quince minutos lejos del lugar de los hechos, encontrando en el lugar la primera prueba fehaciente de que el pueblo estaba siendo víctima de una secta.


Comentarios

  1. Impresionante Cele, como siempre me dejas la miel en los labios, espero que la gente comente que al final pagamos justos por pecadores, miles de besos!!!

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