Nunca juntos -prólogo-

Hola! Como había comentado en mi facebook, el siguiente prólogo es de una historia que estoy editando y pensaba en compartir aquí con ustedes. Aunque debo decir que no estoy muy segura, puesto veo que no hay ánimo por comentar u.u (aunque los vistos casi superan los ciento cincuenta).
Igual, me dije: voy a intentarlo. Así que aquí me tienen, pero en está ocasión, a diferencia del resto de novelas que tengo por caps, está definitivamente solo tendrá capítulos si hay comentarios. Es una historia que hace mucho tiempo compartí en el foro donde escribía, de hecho tiene un segundo libro ya comenzado (Ahora solo estoy editando, reescribiendo algunas partes y divirtiéndome con las ocurrencias de mis primeros años de escritura).
Así que... Espero les guste el prólogo, saben que no pido mucho... solo saber que están ahí conmigo ;D
20 comentarios mínimos por capítulo...
Un fuerte abrazo... nos estamos leyendo (estaré esperando por ustedes)

Prólogo



No podía creer lo que pasaba. El porqué estaba ahí, eran casi ridículos, pero era una realidad que quería poder ignorar. Caminaba por los grandes jardines de rosas y dejando atrás la torre que se erguía orgullosa como símbolo del reino, el enorme castillo con sus torres despampanantes.
Trató de alejarse lo más que sus piernas y su cuerpo lo dejaban. Pero claro, su mente no lo dejaría ir muy lejos, mucho menos cuando el dolor del vientre casi se lo hacía imposible. Caminó y caminó, haciendo el mismo pasaje que había hecho meses atrás, cuando la ilusión de escapar estaba en su mente. No se detuvo, incluso cuando el dolor era agudo, hasta llegar a la entrada del laberinto de hierba que era el orgullo del soberano.
El aire le faltó cuando pensó que tal vez podría escapar y nunca más regresar, el dolor en su pecho superó por mucho el ideal de la libertad. Así como el llanto que por instinto estaba en su mente y corazón pidiéndole auxilio, amor y su compasión. El llanto era algo que su mente se negaba a abandonar, mucho más allá del dolor en su corazón, nunca podría ignorarlo por mucho que se dijera que lo haría si era necesario.
—Wesley... Wesley ¿qué creéis que estás haciendo? —volteó ante la voz que asustada le llamaba a sus espaldas.
Las grandes faldas se movían con cada paso, el color pastel recordándole el deber de la mujer mayor. Una nana, una mujer que había sido enviada a él con la intensión de acompañarle y guiarle durante el camino.
Un camino que no deseaba recorrer desde el inicio.
—Quería caminar —mintió—. Estaba cansado de estar encerrado —dijo con el tono más quebrado de voz. La mujer mayor se acercó hasta sostenerlo del brazo. La debilidad en el delgado cuerpo era evidente para ella, así como el hecho de que el joven no había salido para caminar, sino buscaba huir del palacio.
Una vez más.
Suspiró.
—Sabéis muy bien que el doctor os ha prohibido salir de la cama —dijo dulcemente mientras movía a Wesley en dirección contraria, de regreso al castillo. Los pasos del joven eran renuentes y los ojos verdes buscaban intensamente el lugar donde podría tener la libertar. Ella suspiró una vez más—. Además, el rey no le gustará en lo más mínimo que hayáis desobedecido.
Wesley hizo una mueca de cansancio, las intrigas, los insultos y las miradas de desprecio eran demasiado para soportarlas por más tiempo. La idea de marcharse solo era una tortura para su alma, pero no había manera de salvar a su pequeña creatura, él pertenecía al castillo, pero Wesley no. Solo quería marcharse, salir de ahí lo más rápido que sus piernas le permitiera y aunque entendía las palabras del doctor, así como las de la Nana, sabía muy bien que sería capaz de huir si se lo proponía. El dolor probablemente lo mataría pero valdría la pena por no tener que vivir en el mismo techo donde todos lo odiaban como si fuera la peor de las plagas.
No podía seguir soportándolo, menos cuando aquel hombre ni siquiera podía verlo a los ojos.
—¿Por qué debo regresar? —Preguntó con la voz ahogada y sus pasos renuentes. Tragó con fuerza y negó—. Es un rey y no necesita… no necesita… ¡un simple sembrador! —exclamó con un gemido—. Dice que me ama, dice muchas cosas pero todos sabemos que no pertenezco a ese lugar. —La mirada ojeruda se fijo en las grandes torres, en la opulenta vista. Las torres alzándose en lo alto, retando a cualquiera atreverse a retar al soberano que vivía dentro.
La mujer chasqueó la lengua y su brazo fue tierno ayudando a Wesley a caminar.
—Pueda que mi niño sea algo necio pero os ama, no debéis dudarlo —confió en un tono dulce.
Wesley bufó.
—Lo nuestro no puede ser. Usted lo sabe tanto como lo sabe el resto, nadie acepta mi presencia, desean matarme o enviarme a un calabozo por un crimen que no he cometido en mala fe. —La mujer mayor suspiró, sabiendo que las palabras eran tan ciertas como el agua. La presencia del joven estaba en riesgo, los nobles querían la cabeza, solo la presencia del rey lo impedía. —Quiero irme, quiero odiarlo… quiero tantas cosas, como antes, pero soy más sensato ahora y sé que no importa lo que desee.
—¡Si importa! ¡Mi niño te ama! —exclamó la anciana.
Wesley cerró los ojos, incapaz de seguir admirando una vista para la que no se sentía digno.
—No importa —dijo con un hilo de voz. Las lágrimas atoradas en su garganta. —Cuando dices amar a alguien, no importa cuánto duela… debes decirle la verdad. Yo he sido ingenuo y he creído en su palabra. —Dejó que las lágrimas cayeran por sus mejillas, pero no tenía más sollozos, todos ellos se habían agotado con la noche anterior. —Amarlo me ha arrebatado todo.
—Por Dios, no llores más… sé que debes estar sensible y que sientes que todo está en vuestra contra, pero por amor a vuestro hijo… tranquilizaros.
Wesley enmudeció ante el duro recordatorio. Aquella creatura que había nacido por un sentimiento que ahora desconocía, no merecía enfermarse porque no era lo suficiente fuerte para enfrentar sus propios errores. El dolor pulsante en su vientre le recordó lo que mucho dolor le había costado traer al mundo. Aunque el sonido de las bombas, la música y el escándalo a las fueras del castillo era un recordatorio fiel.
Mientras todos celebraban el nacimiento del primer heredero, Wesley sufría la desazón de un mal amor. Todos celebraban el gran acontecimiento, aunque odiaban al vientre de la creatura, era el primer heredero.
El Rey miraba por los ventanales de su alta torre, la figura encorvada del que era su único y verdadero amor. Un hombre al que nunca podría sostener en sus brazos, un hombre al que tenía que entregar a otro antes de que fuera asesinado. Wesley caminaba desamparado, sin saber que el mismo Rey sufría la desdicha de su suerte.
Ellos nunca estarían juntos de nuevo.


Comentarios

  1. Gracias Geleste por el prólogo
    Me ha gustado y me ha llamado la atención, Ahora me ha dejado intrigada por saber la historia de estos dos. Y el porqué de tanta desdicha.

    ResponderEliminar
  2. Ay Celeste cuanto dolor tan solo en el prólogo. Espero y consigas muchos comentarios para poder saber más de esta historia.

    ResponderEliminar
  3. Madre mía Cele, menudo prólogo, pobres los dos, ahora lo malo es que me quedo con las ganas de conocer más a estos dos, espero que la gente se anime y comente ya que sin ellos los que si lo hacemos nos quedamos sin poder leer tu trabajo, miles de besos bonita y feliz fin de semana!!

    ResponderEliminar
  4. Celeste que manera de comenzar,cuanto dolor hay en estas palabras y sol es el inicio 😢

    ResponderEliminar
  5. 0_0 Wow....... no tengo palabras para expresar lo que siento, simplemente fantástico.
    Espero con ansias el siguiente capitulo me ha enganchada desde el inicio y solo es el prologo.

    ResponderEliminar
  6. Me ha encantado el prologo, sera que soy un poco masoquista pero me gustan las historias de desamor con un poco de sufrimiento. Por favor continua con la historia. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  7. Espero que el dolor de verse separados se vaya con el tiempo, pero es verdad espero que pronto puedas seguir con la historia, y perdona porque muchas veces no comentamos por pereza, pero personalmente se que eres una maravillosa escritora, así que sigue adelante, besos y mucho cariño.

    ResponderEliminar
  8. Tiempo retirada de este de blog por motivos personales, pero ya volví y me encantó el prólogo de esta nueva novela, ojalá y la actualices pronto estaré esperando ansiosa los capítulos. Gracias 😘 😍

    ResponderEliminar
  9. Me encantó el prólogo... Espero k siga..... Gracias por esta bella historia

    ResponderEliminar
  10. Es hermoso me gustó mucho pero, La espera me esta matando yo quiero mas capítulos. Si el prólogo es así de bueno me imagino lo demás. Gracias

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Reclamo de Luna- Dusha, Dueño de su corazón 3

Compañeros de Alma -Serie Dusha, dueo de su corazón 02

Dusha, Dueño de su corazón. Completo.